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(@DeMiForMuLa1)

¡Bienvenidos!

La verdad es que ni yo mismo sé cómo he terminado abriendo un blog. O mejor dicho, publicando un post, de momento. O quizás sí que lo sé- aunque eso lo dejamos para otro momento.

En fin, este rincón no surge con la idea de postear noticias de F1, ni dar exclusivas, ni publicar pretendidos artículos técnicos. Para eso ya están los medios de comunicación y periodista especializados que cubren el Mundial.

Se trata simplemente de contar cosas. Todas aquellas cosas de las que normalmente los medios no se hacen eco, pequeñas, sin importancia, pero de alguna manera curiosas, que le suceden a alguien inmerso en esta locura llamada Mundial de Fórmula 1. Pero eso sí, todas ellas contadas desde la pista central del Gran Circo.

¿Y por dónde empezar? Quizás por el nuevo reglamento técnico y sus implicaciones. Probablemente el cambio tecnológico más grande -al menos impuesto de forma obligatoria- que yo recuerde en la historia de la F1.

La verdad es que en más de diez años dedicado a las carreras jamás viví una pretemporada como esta. Desde que se impuso el nuevo formato de tests -con la sempiterna excusa de abaratar costes se prohibieron los test privados, siendo los colectivos y organizados por la FIA los únicos test permitidos, amen de otra jornada de 100kms de rodaje con fines publicitarios- el trabajo en los bancos de pruebas de la factoría y en simulación se multiplican, de manera que el primer día o como mucho los dos primeros, se dedican a resolver los problemas graves que puedan impedir rodar a un coche. Después le toca el turno a los problemas de instalación, verificaciones de aero y es a partir de ahí cuando se empieza a probar de verdad.

Es decir, es absolutamente normal que un coche se pare en pista –o que incluso no pueda salir del box- durante los dos primeros días… Pero que lo haga a falta de una semana para viajar al primer GP de la temporada no es en absoluto normal. Y menos aún que le suceda prácticamente a la totalidad de la parrilla. Así de radical es el cambio de propulsores impuesto por las nuevas normas.

Fueron varios los equipos que incluso durante la última semana de tests tuvieron que dar por terminada la jornada de pruebas mucho antes del final de la misma. Es más, un tercio de la parrilla emprendió viaje a Melbourne sin haber podido completar una sola simulación de carrera. Muchos, ni siquiera una simple tanda larga. Y lo peor: algunos echaban el cierre a la pretemporada sin siquiera haber ensayado una arrancada/salida de carrera -donde los motores sufren lo indecible.

Otra de las implicaciones del nuevo reglamento es la enorme complejidad de la parte trasera de los monoplazas. Anteriormente, cuando un motor se rompía a los mecánicos les llevaba entre una 1h10´-1h30´ cambiar un motor. Básicamente bastaba con desmontar el suelo, escapes y caja de cambios para acceder al motor. Ahora sin embargo es tal la cantidad de elementos que lo componen (motor de gasolina, turbo, MGU-K, MGU-H, baterías, sistemas de control electrónico, cableado, etc) que el proceso se ha multiplicado casi por cuatro.

Así pues, siendo los problemas tan numerosos y tan largos de solucionar, los dos grupos de mecánicos que normalmente se turnan durante las jornadas de test (los que se ocupan de realizar el test en sí, durante el día, más los que preparan el coche durante la noche para que esté listo al día siguiente cuando el primer turno llega de nuevo al circuito) han pasado interminables horas en pista. Pero ya saben; estamos en el siglo XXI. Hay que ser modernos y ecológicos. O aparentarlo, al menos. Porque de ecológica, esta nueva Fórmula 1 tiene prácticamente lo mismo que la anterior.

En lo personal he batido mi propio record de tomar café. Quien lea este post y haya hecho alguna vez un test con coches de carreras en cualquier campeonato sabrá a lo que me refiero. Cuando un coche se rompe de manera más o menos seria, una vez diagnosticada la avería, encontrado el remedio y establecido el plan de trabajo para los mecánicos, la frase más pronunciada por los ingenieros es “ok, let´s go for a coffee”. O té. Con tanta rotura, creo que tengo las reservas de cafeína cargadas hasta el GP de China.

Otra de las cosas que me llamó la atención durante la primera semana de test en Bahréin fue la dedicación de un tal Sebastian Vettel –del que ya di cuenta en un par de tuits. Recuerden el primer día de test. El Red Bull sufrió tantos problemas que apenas pudo dar un puñado de vueltas. A las tantas de la noche, según caminábamos hacia el parking para coger el coche de alquiler y dirigirnos a nuestro hotel, nos encontramos a Vettel todavía en el paddock hablando con uno de sus ingenieros. La escena cuando menos impacta ya que en más de diez años de carreras creo que es la primera vez que veo a un piloto quedarse más tiempo que yo en pista. Sobre todo teniendo en cuenta el escaso kilometraje que su coche había realizado ese día.

VETempujandoCoche

(www.planetf1.com)

A la noche siguiente, y habiendo completado un número parecido de vueltas, ya no nos encontrábamos al alemán en el paddock cuando nos dirigíamos a por el coche… ¡Sino en el mismo parking! Es decir, se había quedado en pista hasta la misma hora que nosotros.

Para colmo –esto les va a encantar a los ‘muy fan’ del tetracampeón- me contaban la anécdota de que en el peor día de test de RBR, cuando ni siquiera fueron capaces de completar una vuelta -el coche se detuvo en la curva 4 de la vuelta de salida- el alemán no tenía problemas en tirarse al suelo con los ingenieros de Renault para “entretenerse” con la cámara endoscópica que se utiliza para para examinar las entrañas del motor. ¿Piloto aburrido dentro del box? No. Simplemente la pasión, dedicación y, sobre todo, las ganas de aprender y entender lo que lleva entre las manos (en este caso a la espalda) de este tío –recordemos, cuatro veces campeón del mundo, ni más ni menos- me parecen realmente formidables.

Por hoy lo dejamos aquí. Queda pendiente para la próxima entrada hablar, entre otras cosas, de por qué de entre todos los equipos Renault, Red Bull fue el que con diferencia más sufrió de todos ellos. Y además, así nos garantizamos una segunda entrada y la supervivencia, por ahora, del blog.

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